24 de junio de 2019

Monocromático






«Nuestra esperanza es suficiente para verte
cada noche, aunque ya te fuiste.»

- Colectivo nostalgia, La M.O.D.A



Creo que te he destruido
y por eso ahora lo impregnas todo.
Por eso ahora no puedo evitar encontrarte
en cada uno de mis dedos,
en cada trozo de tela que me viste.


Hoy me he vuelto a despertar triste
y no se muy bien por qué.


Ayer te lloré por no recordar
y hoy me quema el vacío que dejas
por no saber con qué llenarlo
o por no querer hacerlo.


Me siento la fugitiva de un mundo
que corre detrás de mi,
que me tira del cabello
e intenta retenerme.

Siento que huyo
sin saber bien hacia dónde,
sin saber de qué
y con el miedo de descubrir
que nunca lo voy a conseguir,
que continúo perdiendo el tiempo
y que sigue tratándose de mi.


No puedo irme lejos de aquí
no puedo alejarme de tus huellas
pero tampoco me quedan fuerzas
para enfrentarlas otra vez

tratar de disolverlas

cuando se que el agua no funciona,
que el alcohol solo quema
y que la lejía intoxica,
destruye y destiñe todo.

Estos meses ya han sido
demasiado monocromáticos.


Soy agua que no fluye
viento que no mueve
y sol que calienta
pero no combate la oscuridad.


He acabado conmigo
por eso el llanto ahogado,
el vacío inmenso
y los jirones de piel decorando las paredes.


Por ellos todavía no me he perdido por completo.




4 de junio de 2019

A







«He mudado mi piel y mis recuerdos
y tengo tantas dudas
como ganas de pensarlas en voz alta a tu lado.»

- Mónica Gae





Puede que pesarle a alguien
sea lo peor que un ser humano
pueda hacerle a otro.

Las anclas dan seguridad,
estabilizan,
impiden que corrientes erráticas
te alejen de dónde quieres estar.

Pero yo nunca he querido ser lastre de nadie.


Quiero que vueles
y que vueles alto.
Que lo hagas por ti
y no por nadie.

El calibre de mis alas
no dejaba espacio a las tuyas.
No puedo culparte por eso.


Cuando no las tuve
las eché tanto de menos
que me propuse reconstruirlas
a base de tinta,
pluma a pluma.

Y como todo lo que hago
el resultado solo podía ser grande.
No puedo arrepentirme de ello.



Así que tranquilo,
te puedes ir,
a ellas las necesito.

A ti no.





He encontrado este texto entre los cajones y he chocado contra el alter ego que lo escribió. 
Hoy puedo decir que el dolor no es eterno, 
que el tiempo siempre cura 
y que tengo una factura para darte de los tres meses que me debes 
que nada tienen que ver con el tiempo que compartimos. 

Sin ti aprendí que merezco que me pasen cosas buenas 
y no he dejado de experimentarlo desde entonces. 
Gracias por abrir la puerta y salir.



4 de mayo de 2019

Hambre




«Qué guarrada el amor contigo;
pero qué puto asco sin ti.»

- Ana Barrero




No quiero apartar la mirada ni un segundo
porque vienes con garras de depredador,
yo con las uñas afiladas,
y estoy muriendo de ganas por despertar con tu cabeza en mi pecho.

Que me beses.


No puedo dejar de mirarte e imaginar
que encierro tu cara entre mis dedos
para devorarte
empezando por el cuello

y terminando por relamer tus labios.


Porque he olvidado tu sabor
pero no las ganas de hacer todo lo que esté
en mis manos
para recordarlo.


Quiero rasgarte la piel,
indagar en tus trincheras,
construir mi hogar y quedarme a vivir ahí
calentita.

Pagar mis deudas pendientes contigo
por todo el amor que me has dado,
por el que me has hecho
y por el que me estás haciendo crear.


Así que déjame follarte hasta no aguantar más
porque puedo darte muchas otras cosas
pero ahora solo quiero
que nuestros animales se entiendan. 

Déjame follarte hasta que tú no puedas más
y dormir otra vez,
y despertarnos y seguir viéndonos ahí,
sabiendo que no te vas a ningún lado,

que si lo haces vas a arrastrar las ganas de volver
y quemarte
y prendernos fuego mil veces más
sin consumirnos.

Porque tenemos para rato.


Déjame fundirte y convertirte en saliva y sudor,
dudar entre el límite de tu cuerpo
y el límite del mío,
escuchar nuestros latidos cabalgar como caballos,

cabalgarte
sin saber bien hacia donde,
sin importarme,

porque joder qué espectáculo y qué vistas
tus piernas enredadas con las mías
y mis jadeos ahogados en tu clavícula.


Quiero descender por tus costillas
utilizar mi lengua para deslizarme por trampolines
que no me lleven rápido a ningún rincón de tu cuerpo
porque me gustas lento

porque quiero recordar todos los detalles
porque quiero guardar, ahora sí, este sabor
y que no se vaya nunca de mis labios
ni esta escena de la cabeza
ni tus dientes de mi espalda.



Parecer serpientes reptando en busca de alimento
restregándonos piel con piel
arañándonos contra las piedras del otro
y seguir queriendo más

porque el hambre se intensifica contigo delante
o contigo a mis pies
o contigo detrás.



Llevo meses hambrienta
vagando por sabanas
repletas de animales
demasiado fáciles de matar

y ya sabes lo mucho que me pone una guerra visceral
como para rendirme
ante cualquier bestia
que me ofrezca un par de huesos que morder.