17 de mayo de 2014

Tus pequeños tesoros.


¿Y si escribo un segundo libro sobre nuestra historia destinada al fracaso? Porque tengo miedo de no encontrar a nadie más que me provoque eso que me haga querer escribirle. No se. Igual es que hacer arte sin ti no da los mismos resultados. Entonces, ¿para qué seguir con todo esto?

Te empiezo a olvidar, funciona y me encanta porque vuelvo a ser dueña de mí misma, pero has sido el tema principal de mi vida durante mas de ocho meses y créeme que me va a costar otros tantos cambiarlo. Y mientras ¿qué? ¿como hago esto que tanto me gusta sin tocarte, sin describirte? ¿como consigo hacer historias sin protagonista o arte sin ti? Y es que lo pienso y creo que has sido el punto de inflexión en alguna etapa de mi vida que todavía desconozco porque te has marcado como a fuego en mis páginas y eso no puede ser para otra cosa más que para recordarte. Porque cada vez que llega la inspiración vienes con ella y no puedo evitar no aprovecharme de ti para hacer algo tan bonito. Y es que me sigues encantado por mucho olvido que llueva. Me encantas y entonces pienso si acaso habría sido posible no enamorarme de ti. Si alguien ha sido capaz de pasar por alto alguna vez tus pequeños detalles y no caer en el nudo de sentimientos que conllevas. Porque por mucho tiempo que pase, por mucha lluvia de olvido que caiga, eso, tus pequeños detalles, tus pequeños tesoros son imposibles de borrar.


...Aunque si pudiera, tampoco lo haría...




6 de mayo de 2014

The end.



Acabé odiando los relojes y ese sonido que el tiempo hace cuando pasa. Odié esperarte y esperarme a volver de ese lugar en el que pensaba que me salvarías. Tu. Como pensado que no era suficiente con que te salvases a ti mismo cada día. Como si fuese un deber salvar a alguien que se está hundiendo por iniciativa propia. ¡Que poca seguridad y cuanto egoísmo por mi parte! Ahora puedes estar tranquilo. Te maté aquella noche de abril con la muerte a base de arte que te merecías. Así que ya no hay más historia que contar ni más dolor que sentir. El invierno se encargó de apagar aquel fuego que tanto quemaba y ahora solo quedan cenizas que tampoco era mi intención eliminar. Solo no vuelvas. No me hables y ni se te ocurra acercarte. Ya no. He escrito el final que tu no escribiste y espero no tener que arrugar la página y empezar acabar de nuevo. Por fin he logrado dejarte atrás,  no me hagas arrepentirme.



Quizás en otro momento y en otro lugar.
Fue un placer, payaso. 




19 de abril de 2014

Cobarde.



El problema de encontrarme contigo es que, después de casi dos años, todavía intoxicas. Y odio que estas palabras tengan escritas tu nombre y no el suyo como título porque ya hace tiempo me quedó claro que no te merecías ni la más mínima letra que mis dedos pudiesen escribir. Pero vuelves a hacer lo mismo de siempre y yo vuelvo a tener ganas de que te acerques. Pero esta vez lo justo. Solo para que observes los ojos que jamás podrás tener al otro lado de la almohada. No te dio mucho tiempo a verlos aquella noche de diciembre. Y puede que suene prepotente pero no me importa. Tu lo hacías cada vez que hablabas. Atrévete a mirarme a los ojos, a los mismos que te lloraron esa madrugada entera hasta doler mientras prometían no hacerlo nunca más. Atrévete a llamarme una sola vez y a decirme "lo siento" como debiste haber hecho esa noche. Atrévete a decirme que todo lo que pasaba por mi mente era mentira, que yo ya estaba completa y que no necesitaba a nadie que me salvase. Tus abrazos se convirtieron en puñetazos en el estómago y arañazos por mis piernas; tu sonrisa, en la tortura más angustiosa de todas las navidades. Juré odiarte hasta con la más mínima parte de mi cuerpo. Me convencí de que eras eso, tóxico, y que era mejor mantenerte lejos de mi. Ahora es todo un placer ver como sigues siendo el mismo capullo de siempre disfrazado de interesante que me llamó la atención. El mismo que ni siquiera es capaz de mirarme a los ojos. Presumías de valiente y has resultado ser todo un cobarde. Que te vaya bien.