1 de abril de 2019

Duellum / Dolus




«If you're honest, 
tell the mirror what you know she's heard before.
I don't wanna be you anymore.»

- Idontwannabeyouanymore, Billie Eillish



A veces el tiempo pasa lento,
tanto que no sabes si avanza
o si hace meses se rompió el reloj
y todo permanece congelado.


Pero mira cómo ardes.


Me sigo sorprendiendo
con la de demonios que te quedan por quemar,
con la de demonios que aparecen sin cesar
un día tras otro.


Tú los creas,
y ellos solos se juntan.


No se admiten hojas de reclamaciones
en tus propios infiernos pero
¿Qué sentido tendría entonces la autodestrucción?
¿En qué otro tema podrías verte tan reflejada?


Te estás quemando,
tienes las mejillas sonrojadas,
los ojos irritados,
la boca seca.


Te estás quemado y te sigues aferrando a las brasas
como si fuese la única forma de respirar que te queda,
como si alejarte significase morir,
como si no merecieses hacerlo todavía
aunque sí todas las quemaduras que te cubren.


No se quien eres
por eso no deja de sorprenderme
tanta lucha.


Pero pareces un títere,
un muñeco roto.

Mírate colgando de hilos,
moviéndote al ritmo de una historia
que no empieza con tu nombre en la solapa.


No se qué defiendes,
no se cuál es tu bando
ni veo a tu ejército
cubriéndote las espaldas.


Sin embargo, ahí sigues
sosteniendo una antorcha con fuerza,
intentando dar miedo,
y abrasándote los ojos.


Tranquila, el público aplaude.
A todos les está gustando el espectáculo.


Pero es que la tragedia vende,
el morbo vende,
y confían en que la lluvia
mantendrá al incendio bajo control.


Porque desconocen que utilizas de paraguas la armadura
y de armadura los palos secos que te lanzan.

Ya no se si te esfuerzas por sobrevivir
o sólo quieres reavivar las llamas.


Así que ahí estás
siendo una hoguera de daños,
buscando quemarte sin dejar rastro
y llenando la ciudad de nubes negras.


Transformando el dolor en ceniza
y dejándote llevar por un viento
que nunca 
             prometió 
                         tiempos mejores.





19 de marzo de 2019

X






«Cuando sangres lo entenderás 
y digo
cuando sangres lo entenderás
porque ves sangrar 
y no lo entiendes.»

- Antonio Diez




Prisión eterna de un cuerpo magullado,
de un alma desequilibrada
de un espíritu ambicioso
que acabará muerto por arriesgarse,
al que matarán por no callar.


Ellos, los salvadores.


Prisionera de un cuerpo maltratado,
vejado, humillado,
poseído por las fuerzas del estado
y de la historia
y de la inconsciencia social.

Poseído y manoseado,
ultrajado
porque pueden.
Tercera persona del plural.
Ellos.



Vivo en una cárcel
que no elegí.
Encerrada mientras me hacen creer
que soy libre
porque puedo correr y gritar
y defenderme
pero no lo hago porque me gusta.


Me gusta que me persigan
y que me griten por la calle.
Me gusta gustar,
me gusta la mirada lasciva
de mi casero en mi culo.

Me pone.
Quizá lo busco. 



Miradas por encima del hombro
me señalan la puerta abierta
y escupen en el suelo para que brille más
como si el reflejo del sol indicase el fin de la guerra.

Pero cómo van a terminar una guerra
aquellos que se niegan a mirar,
si no ven los cuerpos sin vida,
si no sienten el corazón palpitar,
si justifican el daño con provocaciones.



Me acompañan con la mano en la espalda
quizá algo más abajo
para que aprenda que no hay barrotes de hielo,
que no hay frío ni oscuridad
que es todo creación de una mente histérica
contagiada por un movimiento injusto
contra ellos, los protectores.


Pero el sol les calienta y a mi no
porque el mundo es frío y oscuro
y mi piel son los muros de una prisión que no elegí
pero que muchos siguen sin querer ver.

Y pintan murales en mis paredes,
y dejan sus huellas en mis paredes
cuando es mi prisión, y son mis muros
que no elegí pero de los que no puedo escapar.


Y los admiran y comentan entre ellos.
Señalan sus firmas con orgullo.
Algunos sugieren planes de futuro
otros de mejora
porque nunca mi piel es suficiente
porque ellos, los creadores,
pueden hacerme volar en su lomo
mientras presumen de mis alas
en botes de formol.


Suelo bajar la cabeza
porque todavía escucho a los pájaros cantar
y se que estoy en libertad
aunque a veces no me llegue el aire.


Algunas noches mis paredes gotean
formando charcos de agua y no de sangre
y entonces callo
porque sigo siendo una más

"libre"


y qué suerte la mía.



13 de febrero de 2019

Rompecabezas




«Puede que tengas razón
y, en otro contexto,
momento y estado de ánimo,
nos entendamos mejor.

Quizá sí.
Seguramente no.»

- Patricia Benito




Ojala me quieras cuando vuelvas.

Soltar se me da bien,
lo que no he aprendido aun
es a no arrastrarme.

Porque todavía me parecen bonitos
algunos arañazos
y esta frase es tan triste
que me duele sentirla tan cierta.


Spielrein hablaba de instinto de muerte
pero es que ya no se
si hay algún otro que me mueva.

Porque he acabado conmigo,
te he destruido a ti
y estoy a un paso de quemarlo todo
para ver si así, 
rodeada de muerte,
me siento un poco más viva. 


Me he convertido en un adulto
con un saco lleno de juguetes entre las manos;
sin saber qué hacer,
cómo utilizarlos
o cómo conseguir que me lleven
al único lugar donde me gustaría estar:
contigo.

Tengo la felicidad diseccionada entre los dedos
y ninguna instrucción de cómo reconstruirla,
de cómo hacer que las piezas encajen
sin que ninguna sobre,
porque temo que sea la tuya.

Y nunca ha entrado en mis planes
hacer de este rompecabezas
un mapa de vacíos y
fracasos anunciados.

Ya tengo suficiente con la historia de mi vida. 


¿Me estás leyendo?
No tengo ni idea de qué hacer
con este contenedor de escombros,
con este piso en obras sin previo aviso.

Si hasta se me ha pasado por la cabeza
la idea de olvidarte,
de olvidarlo todo,
cuando nunca ha sido una opción

Te prometo
que lo estoy intentando hacer lo mejor posible
suponiendo que quede algo correcto por hacer
a estas alturas.


Pero pones todo patas arriba y te largas.
Vienes, me tiras las estanterías y los cuadros
mientras se escucha una banda sonora impecable
y al terminar la música, te busco y ya no estás.

Y la casa vuelve a estar llena de polvo
pero tan desierta a la vez
que no se si las paredes me gritan
o si el silencio me está enterrando.


Llama.
Y no hablo de las que propagamos.
Llama y hazme saber de ti
porque he perdido la brújula y no se cómo buscarte
pero no quiero dejar de encontrarte por los rincones.



No concibo esta habitación
sin tu respiración de fondo.