<< ¿Qué pasa ahora? ¿Qué hago yo con todo esto? >> Preguntó perdiendo su mirada entre las palmas de sus manos. << Temo que la vida se me haya quedado demasiado grande... >>. Masculló en un breve gemido que logró desencadenarse de sus lágrimas. Y le miró a él, que todo lo cura, que teje el olvido con sus agujas viejas, que por una vez parecía estar a su favor y no en su contra.
24 de marzo de 2014
Amor es...
<< ¿Qué pasa ahora? ¿Qué hago yo con todo esto? >> Preguntó perdiendo su mirada entre las palmas de sus manos. << Temo que la vida se me haya quedado demasiado grande... >>. Masculló en un breve gemido que logró desencadenarse de sus lágrimas. Y le miró a él, que todo lo cura, que teje el olvido con sus agujas viejas, que por una vez parecía estar a su favor y no en su contra.
23 de marzo de 2014
23-03-2014
Nunca se me dio bien escribir cartas sin destinatario, y es que todas acabaron en un lugar llamado olvido gritando sentimientos que permanecieron ahogados durante mucho tiempo. Porque siempre llovía y nunca pensé que mereciera la pena salvar a ninguno. <<Ya he hecho demasiado aguantándoos>> y me alejaba mientras gritaban más fuerte que el resto del mundo. Y eran ellos a los que escuchaba mientras me mirabas de esa forma tan tuya. Como para recordarme que estaba en la tierra y que el cielo todavía estaba unos metros más arriba. Tu eras eso. Nubes rozando el suelo y sol acariciando la luna. Eras como esa canción en medio de una fiesta con la que te olvidas del mundo. Ese minuto de locura en el que comienzas a cantarla a base de gritos. Porque sí, porque te da igual, porque es TU canción, TU momento. Tu lo eras. Eras mi momento. La paz en medio de mi guerra, mi sonrisa en pleno junio cuando creía que no tenía nada más que perder. Mi lluvia, mi tormenta, mi pequeño trozo de invierno con treinta y seis grados a la sombra. Eras amargo como el té de las cinco y dulce como las fresas en abril. Como un chocolate caliente con sofá y mantita un domingo por la tarde. Reconfortante como la música antes de dormir o una habitación oscura con olor a vainilla un viernes por la tarde. Eras todos y cada uno de mis pequeños placeres. Todo y a la vez nada. Porque no fuimos aunque tu eras y yo era contigo. Porque te fuiste y ya no me quedas. Y hace poco decidí irme yo también.
16 de marzo de 2014
16-03-2014
Pensaba que no volvería a necesitarlo. Pero lo necesito. Necesito que las letras corran entre mis dedos y desgraciadamente son solo tus recuerdos lo que las activa. Ya perdí la cuenta de los días que llevaba olvidándote, pero de todas formas ha sido un fracaso así que no importa. Me han dicho que tu también cuentas días. Que cuentas sonrisas y amaneceres, y que los lunes se han vuelto mas amables durante todo este tiempo. Yo, bueno, he vuelto a recaer. Lo se, todo cambiará, todo será mejor, pero es que odio que ni la música a las 3 a.m sea capaz de callarte. Y odio todavía más seguir escuchándote aun cuando ya han pasado más de 227 días desde que te fuiste. Porque eres como un puto disco rayado que se repite en mi cabeza. Y ya no silencias mis quejidos. Ya no curas mis heridas. Ya no salvas nada. Y se que fuiste un héroe en algún momento del pasado pero te quitaste la capa hace 6 meses para cubrirle a ella los hombros.
4 de marzo de 2014
04-03-2014
A veces no entiendo el mundo o igual es él quien no me entiende. Juro que creo volverme loca. Dejo de ser yo, dejo de ser alguien y simplemente muero mientras miro por la ventana. Y si, respiro, se que respiro. O al menos lo intento. Noto como las heridas se dibujan solas sobre mi piel y es que hay palabras que arañan más que unas simples manos. Y me pregunto qué sentido tiene todo, que sentido tiene la vida si solo tratamos de sobrevivir a las personas o al menos de no hundirnos. Y la gente se te tira encima con tal de hundirte; y de ahogarte. Dime que sentido tiene levantarse de la cama si cuando vuelvas a ella solo vas a querer olvidar. A mi, que siempre odié perder el tiempo, a mi, que siempre odié tener que olvidar, explícame en que me estoy equivocando para estar perdiéndome tan poquito a poco pero tan rápidamente. Igual no fui yo quien se cansó de sentir, quizás los sentimientos se cansaron de que yo no supiera manejarlos. Igual no soy yo quien ha perdido la imaginación, igual ella decidió perderse antes que quedarse en mi cabeza rodeada de tanta oscuridad. Y no la culpo. Elegí la ignorancia porque pensé que llevaba más rápidamente a la felicidad. Ahora la vida podría darme todos los avisos que quisiera y yo no llegaría a entenderlos. Pero ¿Sabes? Solo quiero deshacerme de ella, como Peter Pan. Quiero que se separe de mis talones y me deje vivir. De todo el mundo, es ella a quien más temo.
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