16 de noviembre de 2011

No pensamos en la muerte...

No, nunca lo hacemos. No nos gusta, nos pone tristes asi que preferimos dejarla aparte y preocuparnos por tonterías... que son solo eso, tonterias. Pero hay momentos en los que la muerte se acerca y hace daño a alguien que conoces, a alguien importante para ti... ¿Sabes que pasa ahí? Que te derrumbas.
Te pones en su piel y piensas en lo mal que lo estará pasando... y casi de inmediato las lagrimas empiezan a deslizarse por tus mejillas... da igual que conozcas o no a la persona fallecida, sientes la pérdida como si hubiese sido tuya, bueno no, probablemente ni te aproximas al dolor que siente la persona que ha perdido a su ser querido, por eso lloras... porque sabes que el dolor que él siente es cien mil veces el tuyo. ¿Sabes que es lo peor todavía? Que tienen que pasar estas cosas para darme cuenta de que yo amo esta puta vida! Y si, me preocupo por gilipolleces que no me tendrían que importar. Que si hoy me he levantado con mala cara, que si tengo un granito en la frente ¿Que importa eso? ¡Tendría que importarme que sigo viva! Pero somos unos jodidos egoistas... mientras a personas se les va la vida en cada suspiro nosotros la desperdiciamos como si no valiese nada...

No hay comentarios:

Publicar un comentario